Thursday, October 27, 2005

El existencialismo cruzado

El existencialismo cruzado
(Postulación frustrada al Barril de Oro 2005)

"Los dioses habían condenado a Sísifo a subir sin cesar una roca hasta la cima de una montaña desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. Habían pensado con algún fundamento que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza" ("El Mito de Sísifo", Albert Camus). Sísifo es un personaje de la mitología griega, un individuo que se insolentó con los dioses (aunque hay versiones distintas sobre la forma en que lo hizo) y estos le impusieron la condena mencionada. Este es el ejemplo base del pensamiento existencialista, una concepción de la vida como un absurdo, un sinsentido permanente, y la única forma de enfrentarlo es no tomando conciencia de este y fabricando una esperanza que permita sobrevivir sin la bruma existencial.

Camus plantea que un destino eterno sólo se convierte en trágico cuando el hombre adquiere conciencia de este; por ejemplo: que el destino de un trabajador explotado sólo es trágico en los esporádicos momentos en que este adquiere consciencia de él, y en vista del absurdo que para él es inevitable, Sísifo logra derrotar a los dioses en la medida que los desprecia, que reemplaza la conciencia por la esperanza prácticamente ciega, ese es el triunfo final del existencialista. Pero al fin y al cabo podemos ver que la esperanza de Sísifo es simplemente ilusoria: el triunfo final no podrá llegar jamás, pues su destino es eterno e ineludible, y esas victorias son sólo pequeñas y cotidianas, lo justo para sobrevivir.

Si Camus fuese chileno y viviera en nuestro tiempo, seguramente sería un ferviente hincha de Universidad Católica -con lo que serían 51-. Y es que la Católica es la encarnación perfecta del mito de Sísifo. Existe la misma incertidumbre respecto a la razón de su castigo: probablemente sean sus delirios de grandeza o el hecho de representar a una clase social que por antonomasia carece de espíritu combativo, la cosa es que el equipo cruzado debe cargar con una pesada roca por el empinado monte de la competencia futbolística. Y logra subir, siempre ganando las fases regulares, rompiendo los records de partidos invictos o vallas invictas o alguna de esas cosas que sólo sirven para la estadística snob, siendo el equipo sensación, el "europeo", el del plantel más caro y mejor atendido del torneo, y teóricamente el mejor. Pero llegan a la cima (alguna instancia final importante), y la roca cae: están condenados a poseer una falta de actitud, de corazón y de mística que les impedirá siempre llegar a la cima, los hará siempre estar a punto de lograrlo, pero nunca concretándolo.

"Sigo imaginando a Sísifo volviendo hacia su roca, y el dolor estaba al comienzo". Como ya dije, se supone que Sísifo vence a los dioses cuando logra realizar esta vuelta a la roca que yace al pie del monte con esperanza ciega en vez de conciencia de su realidad, pues la conciencia lleva al recuerdo y este a la tristeza. Es exactamente lo que el cruzado hace: en vez de que la conciencia lo domine, sustenta su esperanza en la construcción de algún triunfo moral que justifique su existir, siempre le echará la culpa a algún "robo" arbitral en vez de asumir lo trágico de su destino cruel de fracaso eterno. Y así, nuevamente vuelven a la roca, la llevan, están a punto de llegar, y esta cae, para que el ciclo se repita eternamente. Su única redención posible sería la muerte, pero nunca asumirán su eterna condena, por ende los pobres cruzados jamás alcanzarán la liberación de la tragedia existencial, viéndose sólo limitados a los incipientes triunfos existencialistas que otorgan la cuota justa para sobrevivir.

En palabras simples: son cagones y punto.