La leyenda del país solidario
Año tras año –aunque algunas veces no se lleva a cabo- vemos realizarse uno de los eventos más grandilocuentes, sino el más, que conocen las instituciones de caridad; ¿que otra sino la famosa “Teletón”, de creación chilena y ya exportada hacia otros países, genera mayor cantidad de atención mediática y mueve más cantidades de gente y, consecuencialmente, de dinero, en tan poco tiempo? Cada año, más o menos desde comienzos de Noviembre comienza el bombardeo comunicacional, diarios, radios y canales de televisión se lanzan de lleno cubriendo los pormenores de esta “cruzada solidaria”. “Faltan X días para la Teletón”, “Compre los productos que están en Teletón”, que el tren por todo el país, y tantas otras actividades de marketing que muchas veces causan repulsión. No pocas familias se proponen no poner absolutamente nada de dinero para esta colecta nacional.
Pero llega el día, cadena nacional –quienes tienen cable lo valorarán más que nunca-, y la sensibilidad de la mayoría de estos “insensibles” sufre un brusco cambio. Comenzará con desgarradores testimonios de algún niño o niña símbolo escogida para la ocasión, que siempre acabarán mostrando la tremenda ayuda que la Fundación Pro Ayuda al Niño Lisiado –si, así se llama realmente, ¿o creían que una institución seria puede llamarse “Teletón”?- le ha otorgado en su proceso de recuperación de vaya uno a saber qué mal le incrust{o el destino a la vida de aquel pobre muchacho. Mientras las dueñas de casa se secan las lágrimas y todos miran con los ojos fijos la televisión aún recuperándose del impacto, alguien cantará el “himno” compuesto para la ocasión, y luego aparece el triunfante Don Francisco y todo el séquito de figuras televisivas de turno a entregar algún mensaje de aliento a colaborar.
El resto transcurre en forma impresionantemente lenta, pero siempre siguiendo aquella estructura rígida. Que los concursos, que algún político haciendo el ridículo bailando u otra práctica risible –notable la Gladys al negarse a darle un beso a Lavín-, que la Vedetón –EL momento erótico del año... hace 25 años atrás; el advenimiento del cable acabó con su sentido-, que el segmento de programas infantiles –con aquel desesperante y añejo “levántate papito...”-, más concursos, partidos de fútbol, pruebas irrisorias de todo tipo, contactos en directo con todas partes de Chile, en fin, todo un kitsch espectáculo matizado con más testimonios incrustados, el eterno cantito “veinticuatro mil quinientos raya cero tres” donaciones de empresas y personas importantes, y lastimeros llamados a colaborar –todos los años “están muy lejos de la meta” hasta como tres horas antes del final-.
Y llega aquel magno evento de clausura en el Estadio Nacional. Una inmensa multitud viendo un espectáculo de dudosa calidad, más donaciones gigantescas y sorpresivas, más llamados a colaborar –con la misma expresión suplicante-, cánticos varios y así pasa y pasa la hora. Se logra la meta, las figuritas televisivas se pegan codazos para sacarse una foto con Don Francisco quien se ve triunfante y sonriente, este da un discurso donde resalta que Chile es un país solidario y que la Teletón une a los chilenos, carros alegóricos, fuegos artificiales, fiesta, y luego todo se acaba. Todos los chilenos se sienten orgullosos, se sienten más solidarios, los más solidarios en el mundo, uno de los mitos nacionales se potencia, tal como la bandera más hermosa y el mejor himno después de la Marsellesa.
Pero ¿somos realmente un país solidario? La respuesta es no. Un país solidario no necesita que se le haga toda una fastuosa campaña mediática para incentivarlo a colaborar, lo haría por su cuenta. Un país solidario no necesita que se le imponga una meta determinada, colaboraría realmente hasta más no poder para así lograr incluso mucho más. En un país solidario las grandes empresas realmente donarían dinero, no utilizarían comercialmente un evento como la Teletón para aumentar sus ventas, pagar menos impuestos y entregar donaciones que no son más que dinero de la gente que consume sus productos.
¿Por qué entonces se nos inventa este mito de que somos un país solidario? Simplemente porque el chileno es tremendamente competitivo, y necesita sentirse ganador en algo, y como no somos un país plagado de triunfos deportivos como Argentina, se deben inventar triunfos, aunque sean ficticios; de esta forma se tejen todas aquellas leyendas patrioteras como el desierto más seco, el vino más rico, la bandera más linda o el segundo mejor himno. Uno de estos es el país más solidario, el cual es brillantemente aprovechado por los Don Francisco y compañía: estimulan la competitividad de la gente al imponerle una meta, además del afán de reforzar la leyenda del país con la gente más generosa y solidaria del mundo.
A través de estas líneas se hace el llamado a colaborar, no sólo con la Fundación Pro Ayuda al Niño Lisiado, sino con otras instituciones de caridad. Pero que sea una actitud generosa constante en la medida de lo posible, durante todo el año, no solo para las grandes ocasiones. Para que realmente sea un acto de solidaridad y no por inercia, para que los grandes triunfadores no sean McDonalds ni Don Francisco, sino realmente los niños de la Teletón, y la leyenda del país solidario se vuelva realidad, para dicha de los enfermos y los más necesitados.

4 Comments:
Primero. La Teletón no es para nada invento chileno. Don Francisco lo copio de la Telethon de Jerry Lewis.
Segundo. La "Fundación Teletón" es una fundación creada sin fines de lucro para apoyar a la Sociedad Pro-Ayuda Al Niño Lisiado.
Tercero. El único mecanismo de recaudación de dineros para la Sociedad... es a través del evento Teletón. Pero otras fundaciones solidarias hacen colectas, tienen servicios funerarios, tarjetas navideñas, etc. Creo que Chile sí es un país solidario. También se demuestra en momentos de tragedias (terremotos no sólo acá en el país, por ejemplo). Quizá no seamos los más solidarios del mundo, y ciertamente, el país está cayendo en un proceso de individualización e indiferencia hacia ese tipo de causas, pero eso no implica que el país no ayuda.
No digo que no ayude. A lo que voy es que necesita que pase algo realmente grave (llámese terremotos o inundaciones), o en su defecto un gran show comunicacional como la Teletón (¿sabías que la cuenta 24.500-03 está abierta todo el año?). No existe una cultura solidaria, solamente se da en forma intermitente en caso de grandes situaciones. En síntesis, Chile no es un país solidario, sino que es un país común y corriente que solidariza a veces cuando ocurren desgracias, y tiene que esperar a que esto pase para recién ahí solidarizar. Por eso creo que el mito del país solidario es falso.
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